Parménides: Características del ser
Parménides parte de su teoría a partir de una frase la cual le identificamos: “El ser es, el no ser no es”. A partir de este principio, dotó al ser de diferentes características:
- El ser no tiene principio, porque de la nada no sale nada y porque el no ser no existe.

- Por esta misma razón el ser tampoco puede tener fin, es eterno.
- El ser es continuo, porque no puede dejar de ser, ya que si no fuera sería no ser, que no existe.
- Es el ser es también inmóvil e inmutable porque, en el caso contrario, tendría que transformarse en no ser.
- El ser es indivisible, porque si existiesen sus partes serían no serían ser.
- Para terminar el ser es fijo y único, porque el resto de las cosas no pueden ser “ser”, por lo que no existe la pluralidad de las cosas sino un único ser.
La teoría de Parménides se basó únicamente en la especulación y en la deducción, y con ella intentó acabar con la filosofía de sus predecesores al negar el vacío, el tiempo y la pluralidad. Para Parménides el ser era la realidad.
El Orfismo
El Orfismo fue una secta religiosa que apareció en Grecia entre los siglos VII o VI a. de C., inspirada en los escritos atribuidos a Orfeo (músico legendario), que pone cuestiona la religión griega oficial, y lo hace a dos niveles: a nivel de pensamiento y a nivel práctico. El orfismo es, fundamentalmente, una religión de textos; al ser el una literatura inseparable de un género de vida, la ruptura con el pensamiento oficial entraña diferencias no menos grandes en las prácticas y en los comportamientos.
Las creencias órficas proponen una nueva interpretación del ser humano, como un ser compuesto de un cuerpo y un alma. El cuerpo es una mera cubierta, una prisión o incluso una tumba para el alma, del que en la muerte se desprende el ser humano, quedando el alma, indestructible, que va al más allá a recibir sus premios o sus castigos, que pueden incluir algunas reencarnaciones o hasta lograr su purificación (un proceso que puede ser largo) definitiva.
Esta fuente de pensamiento influyó en Pitágoras, en Empédocles y en Platón.
La transición del Orfeo mítico al Orfismo como doctrina tiene todas las características del paso del mito al logos ya que tuvo una gran importancia en la formación de una nueva forma de ver al hombre y al mundo, que superaba ampliamente la mentalidad antigua helénica, siendo la creencia en la inmortalidad del alma uno de sus principales aportes.
